El pasado domingo, 22 de febrero, nos encontrábamos en una zona próxima al río Jarama, situando las estaciones de escucha para el programa SACRE (Seguimiento de Aves Comunes Reproductoras de España), cuando un sonido familiar llegó a nosotros desde el cielo. Al alzar la vista, varios grupos de miles de grullas seguían el curso del río Jarama en dirección norte en su migración prenupcial; estuvieron pasando bandadas enormes de forma intermitente durante al menos una hora. La proximidad de las lagunas de Beleña nos hizo pensar que quizá algunas de ellas hicieran una parada allí, así que terminamos de situar las dos estaciones que nos quedaban y pusimos rumbo hacia las lagunas.
Cuando llegamos allí, no había ni rastro de las grullas, quizá siguieran más al norte, posiblemente les daría tiempo de llegar a Gallocanta en esa misma jornada. Sin embargo las lagunas rebosaban ya no solo de agua, pues estaban colmadas, sino también de vida: ánades reales, cigüeñas, aguilucho lagunero, un grupo de cinco ánsares comunes, otro grupo de corzos en los campos aledaños, anfibios (no conseguimos determinar la/s especie/s) ya cantando... y un par de sorpresas: la primera, un zarapito real (Numenius arquatta), una especie poco frecuente en el interior peninsular que, seguramente en su paso migratorio, decidió hacer escala en estos humedales.
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zarapito real (Numenius arquatta) en las proximidades de las lagunas de Beleña
La segunda sorpresa nos la dio una egagrópila; en su interior había cinco cráneos, todos de topillo; por el tamaño y forma resultaba claro que no era de búho real o lechuza común, mucho menos de mochuelo o autillo; por el tipo de hábitat (campos de cultivo y pastizales) podía descartarse a especies forestales como el cárabo o el búho chico; hay bastantes aguiluchos por la zona (laguneros y cenizos), sin embargo, la egagrópila no era como la de las rapaces diurnas. Por descarte y sobre todo, por el tipo de hábitat y las fechas... ¡¡¡lechuza campestre!!!. Le comentamos y enseñamos la egagrópila a la gente de Brinzal, más acostumbrados a ver egagrópilas, y también apuntan a lo mismo. Aunque con mucha cautela, pues se trata de un rastro, todo parece apuntar a la presencia de lechuza campestre (Asio flammeus) en las lagunas de Beleña; estaremos atentos por si oímos su canto para confirmar la presencia y, en caso de que así fuera, para ver si se trata de una cita puntual en periodo de invernada o de paso, o si pudiera haber algún individuo que haya establecido su territorio en la zona.

egagrópila de lechuza campestre (Asio flammeus)