25 febrero 2009

Sorpresa en las Lagunas de Beleña

El pasado domingo, 22 de febrero, nos encontrábamos en una zona próxima al río Jarama, situando las estaciones de escucha para el programa SACRE (Seguimiento de Aves Comunes Reproductoras de España), cuando un sonido familiar llegó a nosotros desde el cielo. Al alzar la vista, varios grupos de miles de grullas seguían el curso del río Jarama en dirección norte en su migración prenupcial; estuvieron pasando bandadas enormes de forma intermitente durante al menos una hora. La proximidad de las lagunas de Beleña nos hizo pensar que quizá algunas de ellas hicieran una parada allí, así que terminamos de situar las dos estaciones que nos quedaban y pusimos rumbo hacia las lagunas.
Cuando llegamos allí, no había ni rastro de las grullas, quizá siguieran más al norte, posiblemente les daría tiempo de llegar a Gallocanta en esa misma jornada. Sin embargo las lagunas rebosaban ya no solo de agua, pues estaban colmadas, sino también de vida: ánades reales, cigüeñas, aguilucho lagunero, un grupo de cinco ánsares comunes, otro grupo de corzos en los campos aledaños, anfibios (no conseguimos determinar la/s especie/s) ya cantando... y un par de sorpresas: la primera, un zarapito real (Numenius arquatta), una especie poco frecuente en el interior peninsular que, seguramente en su paso migratorio, decidió hacer escala en estos humedales.
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zarapito real (Numenius arquatta) en las proximidades de las lagunas de Beleña

La segunda sorpresa nos la dio una egagrópila; en su interior había cinco cráneos, todos de topillo; por el tamaño y forma resultaba claro que no era de búho real o lechuza común, mucho menos de mochuelo o autillo; por el tipo de hábitat (campos de cultivo y pastizales) podía descartarse a especies forestales como el cárabo o el búho chico; hay bastantes aguiluchos por la zona (laguneros y cenizos), sin embargo, la egagrópila no era como la de las rapaces diurnas. Por descarte y sobre todo, por el tipo de hábitat y las fechas... ¡¡¡lechuza campestre!!!. Le comentamos y enseñamos la egagrópila a la gente de Brinzal, más acostumbrados a ver egagrópilas, y también apuntan a lo mismo. Aunque con mucha cautela, pues se trata de un rastro, todo parece apuntar a la presencia de lechuza campestre (Asio flammeus) en las lagunas de Beleña; estaremos atentos por si oímos su canto para confirmar la presencia y, en caso de que así fuera, para ver si se trata de una cita puntual en periodo de invernada o de paso, o si pudiera haber algún individuo que haya establecido su territorio en la zona.

egagrópila de lechuza campestre (Asio flammeus)

05 enero 2009

uno para todos y todos para uno

video

02 enero 2009

¡¡¡FELIZ 2009!!!

Arroyo de la Angostura (Valle Alto del Lozoya - Madrid)

15 diciembre 2008

Luna llena

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Hace más de 4.500 millones de años, mucho antes de que surgiera la vida en este planeta, ya estaba ahí... Tal y como la vieron Aristóteles, Copérnico o Galileo, hace siglos, es como seguimos viéndola hoy en día. Son muchas las leyendas que ha suscitado y las propiedades que se le han atribuido desde tiempos inmemorables por diferentes pueblos y culturas.
Nos es tan cotidiana que a veces no le prestamos atención, pero este sábado era difícil no fijarse en ella... parecía enorme, perfectamente redonda y brillaba como una bombilla gigante encendida en lo más alto de una gran bóbeda oscura... hacía 15 años que no estabámos tan cerca.

11 diciembre 2008

Una mañana en la estepa cerealista

Esta mañana me he acercado a las estepas cerealistas del Jarama-Henares con el propósito de ver avutardas. Nada más llegar, después de andar un par de kilómetros hasta lo alto de un pequeño cerro, allí estaban, como siempre; unas paciendo, otras echadas entre los campos de cereal, todavía a medio crecer, confiando en no ser vistas. En otro campo, un numeroso grupo mixto de estorninos y avefrías también hace acopio de alimento, tan escaso y cotizado en esta época del año. Más a lo lejos, a vista de telescopio, un grupo de seis corzos que han dejado atrás las riñas y disputas de la época de celo, en verano, deambulan ahora juntos por los sembrados y barbechos. Entre tanto, cernícalos, ratoneros y aguiluchos sobrevuelan los campos atentos a cualquier movimiento que delate a algún topillo o ratón. De repente, un sonido inconfundible llega desde lo alto y al alzar la vista... un rezagado grupo de grullas, aun en paso por aquí, sobrevuelan la estepa en dirección sur.
Es asombroso lo que pueden dar de sí un par de horas en el campo....
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bosquejos rápidos en el cuaderno de campo

04 diciembre 2008

Huellas en la nieve

Normalmente permanecemos ajenos a todo lo que ocurre en el bosque; más allá de la calma y el silencio que nosotros percibimos existe una gran actividad donde unos y otros luchan por sobrevivir, cuidar a su prole, procurarse alimento, defender su territorio, etc. Pero todo ésto suele quedar oculto ante nuestros sentidos; apenas una huella aislada en el barro, junto a un charco, nos advierte de la presencia de un corzo, que ha acudido a beber; ¿de donde venía?, ¿iba acompañado?, ¿cuando ocurrió?, ¿que dirección tomó?, ¿le seguía algún depredador?... no lo sabemos.
Sin embargo, tras una nevada, todo queda escrito en la nieve; ni el más discreto y sigiloso ratón se libra de delatar su presencia, y cada una de sus pequeñas manitas queda impresa en el frío manto. Todo lo que antes nos era invisible se hace ahora patente ante nuestros ojos; una sorprendente red de caminos y rastros nos desvela la frenética actividad del bosque; lo que no era más que un claro en el bosque tapizado de hojarasca se ha convertido en una alfombra blanca atravesada por cientos de huellas.
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distintos caminos de huellas se entrecruzan en el claro de un bosque

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Ahora se ve todo claro: un ratón de campo se desplaza a saltitos, posiblemente en busca de bellotas y bayas que terminen de colmar su despensa, mientras un turón sigue su rastro; un zorrito sigue a su madre para aprender el arte de la caza, pronto deberá procurarse su propio alimento; a su paso, una liebre es sorprendida en su encame y sale huyendo a gran velocidad; corzos y jabalíes cruzan los caminos para adentrarse en la espesura del bosque; un tejón patrulla a lo largo de un camino, vigilando los límites de su territorio; un gavilán se abalanza sobre un tordo que estaba en mitad de un camino, sin embargo las huellas muestran que el lance no ha sido certero y la presa huye a saltos perseguida por la rapaz… Todo ha quedado escrito en la nieve haciendo que, por un momento, hayamos sido espectadores de una persecución, un turno de guardia, o una cacería.
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huellas de tejón en el margen de un camino

23 noviembre 2008

Buen año de setas

Pedo de lobo (Lycoperdon) en un pinar

El comienzo del año hidrológico, con las primeras lluvias otoñales, provoca una explosión de vida después del letargo estival. Este otoño ha comenzado lluvioso y le han seguido unos días de sol y buenas temperaturas. Calor y humedad: éstas son las condiciones óptimas para el crecimiento y desarrollo de los seres vivos; un suelo húmedo y cálido es el caldo de cultivo perfecto para bacterias y hongos. Ante estas condiciones, el micelio que forma el cuerpo vegetativo del hongo, y que está presente todo el año bajo tierra (o en otro sustrato), empieza a sufrir una serie de modificaciones, emerge a la superficie y forma el cuerpo fructífero del hongo, lo que conocemos como setas (aunque existen otros tipos de cuerpos fructíferos). Por tanto, la seta, que no es más que una estructura reproductiva del hongo, solo esta presente durante unos pocos días del año; así que disfrutemos lo que queda de esta buena temporada de setas...
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Cesta con níscalos (Lactarius deliciosus) en Guadalajara

Cesta con parasoles (Macrolepiota procera), rúsulas (Russula sp.) y níscalos (Lactarius deliciosus) en la "fiesta de la dehesa en otoño" (Casatejada - Cáceres)